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Mes: mayo 2019

Ahorra energía en donde quiera que estés, incluso en la biblioteca

Si bien nadie quiere estar en una biblioteca congelando sus colillas, hay varias maneras en que puede ayudar a controlar sus costos de energía sin tener que arrestar a quién dejó el calefactor encendido o sentirse como si viviera en un iglú.

Esto es especialmente relevante durante los meses más fríos, pero no hay excusa para no ser consciente de la energía durante todo el año. No solo hará maravillas con su presupuesto mensual (que le dará un poco de dinero extra), sino que también hará su propio esfuerzo para ayudar a proteger el medio ambiente. ¡Es todo un éxito para todos!

1. Apague las luces

Asegúrese de apagar las luces cuando salga de la biblioteca, así como los dispositivos electrónicos (impresoras o copiadoras) cuando no estén en uso. Durante el día, deje las luces apagadas y abra las persianas para aprovechar la luz solar cuando pueda, no querrá tener que hacer reparacion electrodomésticos por usarlos sin descanso.

2. Recicle lo que pueda y compre papel de contenido reciclado

Mantenga los contenedores de reciclaje en sus escritorios para papel, botellas, latas y otros plásticos. Asegúrate de reciclar también el papel triturado. Se pueden reciclar muchos tipos diferentes de papel, incluyendo papel blanco y de color (no se preocupe por las grapas), periódicos, revistas, directorios, catálogos y carpetas de archivos de manila. Las grandes cantidades de periódico deben recogerse por separado. Los libros y los informes también son reciclables (incluidos los que están hechos con cinta adhesiva para puntadas o encuadernaciones de metal). Apila cualquier cartón que necesites reciclado junto a tu contenedor de reciclaje.

3. Instale sensores de ocupación

El uso de interruptores de luz equipados con sensores de ocupación apagará las luces en una habitación vacía después de un tiempo predeterminado. Puede solicitar a la oficina del superintendente de AOC que los instale. Recuerde que todavía es una buena idea apagar las luces en habitaciones vacías, incluso después de instalar los sensores.

4. Tiras inteligentes de energía

Una regleta de alimentación inteligente puede reducir significativamente la cantidad de energía consumida por los equipos informáticos inactivos hasta en un 73% al evitar que consuman corriente inactiva cuando no están en uso. Pídale a la oficina del superintendente de AOC que proporcione una para cada estación de computadoras.

5. Compre equipos de computación que ahorren energía

Compre solo computadoras y equipos informáticos que cumplan con los estándares de la Herramienta de medio ambiente para productos electrónicos (EPEAT). Las computadoras que cumplen con los estándares EPEAT también tienen la calificación ENERGY STAR. Cuando compre equipos para su biblioteca, compre impresoras y copiadoras ENERGY STAR para ahorrar energía y espacio. Para verificar si las impresoras y copiadoras específicas están certificadas por ENERGY STAR, visite la página oficial. Y en lugar de comprar equipos de copia, fax, impresión y escaneo individuales, considere un dispositivo multifunción: ¡puede ahorrar espacio y energía! Consulte con el proveedor para comprar el tamaño más eficiente para las necesidades de su oficina.

6. Cancelar las suscripciones que no necesita

Si su oficina recibe demasiadas copias de publicaciones o no está suscrito a publicaciones que no necesita, cancelar esas suscripciones puede ahorrar papel, tinta y otros recursos. Considere reducir el número de registros del Congreso, calendarios legislativos, registros federales y periódicos. Explore el uso de versiones en línea de periódicos y otras publicaciones como una alternativa a las copias en papel. También considere compartir suscripciones con otro personal y cancelar las suscripciones de los periódicos de fin de semana.

La Biblioteca, un mundo de conocimientos a tu alcance

Más allá de su etimología, la biblioteca no se trata de un lugar donde se depositan libros, sino del un conjunto de ellos que se encuentran dispuestos de forma ordenada para que las personas puedan acudir a leer,  buscar información o ampliar sus conocimientos.

El origen de la palabra Biblioteca hace referencia a que las personas ya en el inicio de la humanidad,  sentían un especial interés por el conocimiento, por la investigación, por leer y cultivarse. Con el tiempo, se desarrollaron diversa actividades en la que se hizo necesaria la creación y extensión de colecciones de libros de manera organizada al servicio de las personas.

Función de una biblioteca

Es posible que en algún momento hayas visitado una, pues suelen ser parte de la vida de toda persona adulta contemporánea que nació y se desarrolló antes de que surgiera el Internet.

Hasta entonces, la biblioteca se encargaba de proporcionar a las personas interesadas el acceso a documentos e información ubicada de forma idónea.  En una biblioteca podemos tener al alcance de la mano información de cualquier área del conocimiento, incluso si lo que deseas es saber que alimentos contienen zinc y selenio, parte de las 100 enzimas más importantes que debe incluirse en la nutrición diaria pues se relaciona con el metabolismo de las proteínas y además con la síntesis de la insulina. Y que además, se puede encontrar en alimentos de uso cotidiano como el chocolate negro, la carne de cerdo, los huevos,  el arroz integral, la carne de res y las menos pensadas semillas de calabaza que por si fuera poco, también contienen Selenio. Cosas tan simples como estas puedes hallarlas en una biblioteca.

Los libros que tienes la posibilidad de encontrar en una biblioteca, además de consultarlos, se pueden tener en calidad de préstamo por un tiempo determinado, aunque generalmente estos sitios disponen de salas especiales donde puedes realizar la lectura que desees las veces que se amerite y contando con la asesoría de personas especializadas.

¿Y las hemerotecas?

Se trata de un departamento donde se encuentran conservadas revistas, periódicos,  publicaciones que salen en determinados momentos, fotografías videos, música, Cd, entre otras publicaciones de interés.  

Afortunadamente, en la actualidad la tarea de investigar se ha tornado menos engorrosa y es debido a la entrada del Internet en el sector, lo que da acceso a la información que se encuentra en cada biblioteca antes de llegar a una de ellas.

¿Cómo se organiza el funcionamiento de una biblioteca?

Organizar una biblioteca no es trabajo sencillo. Inicialmente debemos estar al tanto de qué tipo de biblioteca es la que necesitamos pues las hay universitarias,  escolares, públicas, nacionales, incluso ambulantes.

En cuanto a su organización,  las bibliotecas disponen de un fichero donde se encuentran registrados en orden alfabético los temas y las categorías de todos los temas de los que dispone la misma. En la actualidad dichos datos se encuentran almacenados en ficheros digitales a los que se puede acceder en el mismo lugar.

Dicha ficha catalográfica debe contener el título del libro, su autor o datos del mismo, año de publicación,  editorial, código asignado por la biblioteca para que su ubicación sea más sencilla o lo que también se denomina cota. Con estos simples datos, el usuario puede encontrar de manera más fácil cualquier publicación de su interés en el menor tiempo posible.

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